Eficiencia
Un lector RFID levanta cientos de piezas por segundo sin línea de vista. El inventario deja de ser un evento que cierra la tienda y pasa a ser una rutina que cabe en la operación normal de la semana.
Retail
Etiquetas inteligentes que se leen sin contacto: el inventario deja de ser un evento que cierra la tienda y la caja cobra varias prendas a la vez.
RFID identifica cada pieza por radiofrecuencia, sin contacto y sin necesidad de ver la etiqueta, así que un lector levanta cientos de artículos por segundo en lugar de uno a uno. En una tienda eso convierte el inventario en una tarea de horas, permite cobrar varias prendas en una sola pasada y avisa cuando algo sale sin venderse. En 2bits implementamos el conjunto completo —etiquetas, lectores, impresión codificada y antenas— integrado a nuestro punto de venta 2POS.
Última revisión:
La tecnología RFID usa etiquetas con chip y antena que se identifican por radiofrecuencia, sin contacto y sin línea de vista. Traducido a piso de venta: sabes qué tienes, dónde está y cuánto se movió, en tiempo real.
Es la diferencia entre cerrar la tienda un domingo para contar mercancía y levantar el inventario completo entre dos personas mientras la tienda opera normal.
Casi ningún negocio de retail sabe con exactitud qué tiene en piso. No por descuido: porque contarlo cuesta días de trabajo, y entre un conteo y el siguiente pasan meses en los que la existencia real y la del sistema se van separando.
Esa diferencia tiene dos costos. El primero es la venta que no se hace porque el sistema dice que hay una talla que en realidad no está. El segundo es la merma que nadie detecta hasta el inventario anual, cuando ya no se puede reconstruir qué pasó.
RFID ataca las dos: hace el conteo tan barato que se puede repetir cada semana, y pone una etiqueta única por pieza que también sirve para vigilar la salida.
Nuestra solución RFID no vive aparte: se integra con 2POS, que también desarrollamos nosotros. La misma etiqueta que usas para inventariar sirve para cobrar varias prendas de una sola pasada, sin buscar el código de barras de cada una.
Esa sinergia es la que cambia la operación completa. El cliente espera menos en caja, el personal deja de perder horas contando, y la información de existencias deja de ser una foto vieja para convertirse en el estado real de la tienda.
Equipos de lectura fijos y portátiles, impresoras que codifican la etiqueta al imprimirla, antenas de arco para entradas y salidas, y el suministro constante de consumibles. Puedes ver una implementación completa en el caso de Fashion Group.
Con dos números tuyos, no con un argumento nuestro. Cuántas horas-hombre gastas al año en conteos físicos, y cuánto representó tu merma desconocida en el último inventario. Contra eso se pone el costo del etiquetado y del equipo. Si la cuenta no sale, te lo decimos: hay tiendas cuyo volumen todavía no justifica la inversión.
| Tamaño | Tiempo |
|---|---|
| Prueba en una tienda, solo inventarioIncluye etiquetado inicial y primer conteo comparado | 2 a 4 semanas |
| Una tienda, inventario y cobroSuma la integración con caja y la capacitación | 4 a 6 semanas |
| Varias sucursalesDepende del volumen de piezas y de si hay etiquetado en origen | Se cotiza |
No sustituye al código de barras en todos lados: lo sustituye donde el problema es el volumen. Estas son las diferencias que cambian la operación de una tienda.
| Criterio | Código de barras | RFID |
|---|---|---|
| Cómo se lee | Uno por uno, con línea de vista. Hay que encontrar la etiqueta y apuntarle. | En lote y sin línea de vista. El lector levanta lo que hay en el anaquel sin tocarlo. |
| Levantar el inventario | Pieza por pieza. En una tienda mediana ocupa varios días de trabajo o el cierre de un fin de semana. | Por pasillos y en horario normal. Se puede repetir cada semana en vez de dos veces al año. |
| Error de captura | Depende de que la persona escanee todo y no repita. El error humano es el principal enemigo del conteo. | Cada pieza tiene identificador único, así que no se cuenta dos veces ni se omite. |
| En caja | Una pasada por artículo. En una venta de diez prendas son diez búsquedas de etiqueta. | Varias prendas a la vez, sin buscar el código escondido en la costura. |
| Prevención de pérdidas | Necesita un sistema antirrobo aparte, con su propia etiqueta y su propio costo. | La misma etiqueta avisa en la salida si la pieza no pasó por caja. |
| Costo por pieza | Prácticamente cero: la etiqueta se imprime en papel común. | Centavos por etiqueta. El retorno está en las horas de conteo y en la merma que dejas de perder. |
Un lector RFID levanta cientos de piezas por segundo sin línea de vista. El inventario deja de ser un evento que cierra la tienda y pasa a ser una rutina que cabe en la operación normal de la semana.
Se acaba el error de captura. Cada pieza trae identificador único, así que el sistema sabe qué hay en piso y qué hay en bodega sin depender de que alguien escanee bien y no repita.
Vendemos e implementamos el conjunto completo: etiquetas y consumibles, lectores fijos y de mano, impresoras codificadoras y antenas de arco. Se arma según el tamaño de tu piso, no al revés.
Dudas
El código de barras necesita línea de vista y se lee de uno en uno. RFID se lee por radiofrecuencia, sin ver la etiqueta y en lote: puedes pasar un lector frente a un anaquel y levantar todo lo que hay ahí en segundos. Donde el problema es el volumen de piezas, la diferencia es de orden de magnitud.
La etiqueta cuesta centavos por pieza, y el número exacto depende del volumen anual y del tipo de etiqueta. Lo que decide si conviene no es ese precio, sino dos cifras tuyas: cuántas horas-hombre gastas hoy en conteos y cuánto pierdes al año en merma desconocida. Con esos dos números te armamos el cálculo con tus propios datos en la primera reunión.
Casi siempre por el inventario en una sola tienda, dejando el cobro para una segunda etapa. Es la mitad del esfuerzo, da resultados medibles en semanas y permite comparar el primer conteo RFID contra el último conteo manual, que es la prueba que convence a todo el mundo.
No necesariamente. Nuestro módulo se integra de fábrica con 2POS, y si usas otro sistema revisamos la integración caso por caso. También se puede operar solo el inventario, sin tocar la caja.
Sí, y es una de las ventajas que más rápido se paga. Con antenas en la salida, la misma etiqueta que usas para inventariar avisa cuando una pieza sale sin haberse vendido. No hace falta un sistema antirrobo aparte con su propia etiqueta.
Con matices. El metal y el agua interfieren con la señal, así que en joyería, ferretería o cosmética hay que elegir etiquetas específicas y probar en tu producto real antes de comprar volumen. En ropa, calzado y accesorios, que es donde más lo implementamos, no hay problema.
Una prueba de inventario en una tienda sale en dos a cuatro semanas, contando el etiquetado inicial. Sumar el cobro en caja lleva de cuatro a seis. Lo que marca el ritmo no es la tecnología, es cuántas piezas hay que etiquetar y qué tan ordenado está el catálogo.
Sí, y es a donde conviene llegar: si la prenda llega etiquetada de origen, la recepción de mercancía se vuelve un paso de minutos. Requiere acordarlo con tus proveedores, así que normalmente se plantea como segunda o tercera etapa.
Se desactivan en caja o se retiran, según cómo esté configurada la tienda. Si se retiran, se pueden reutilizar en algunos formatos; en la mayoría de las tiendas de moda se desechan con la prenda porque el costo por etiqueta no justifica la logística de recuperarlas.
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